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Revista Diez Dedos
(Noviembre de 2006)
TOMÁS
BETÍN
Las
propuestas musicales que nacen desde los andes y las costas colombianas son
tan disímiles como invisibles ante el público por la falta de promoción e
insensibilidad de las empresas económicas que son los medios de
comunicación. A veces, poseer la suerte o por casos del azar llegar a tener
el favor de un megapolio de comunicación para que el trabajo cultural pueda
ser reconocido y valorado por el público se hace cada vez más difícil por
las leyes del mercadeo y si un artista no está dentro de las posibilidades
del marketing tiende a desaparecer sin ni siquiera mostrar el valor real de
su trabajo. Y no hablemos de la crítica, ausente en su papel formativo, pero
a la vez superficial y deformadora. Algunos medios de la prensa escrita, las
revistas culturales y universitarias; Señal Colombia, los pocos segundos de
los canales privados, los canales regionales, la señal por cable y ciertas
emisoras, especialmente de las grandes ciudades con ciertos conductores,
arriesgan y presentan el trabajo artístico de nuestros creadores, pero se
necesita más promoción –una especie de democracia con reflexión- porque al
fin y al cabo quién decide es la gente. Sin embargo, es el público quién
permite con su conformismo y facilidad el que muchos de nuestros artistas no
sean entendidos y disfrutados. Y que decir de la piratería que afecta las
producciones culturales de la región, dejando naufragar los procesos
artísticos.
Su sana
forma de darme su amor
es el último trabajo de Tomás Betin como solista, un artista que navega por
las aguas del pop-rock con influencias de la tierra que no pretende esconder
sino apoyar en un viaje musical con tendencias urbanas. Desde la creación de
rock al parque las propuestas urbanas de la música se exploran con
todas las posibilidades sonoras, llegando no sólo a este género sino a
otros, pero con total fascinación por la fusión con letras muy personales e
imaginativas. Su música, rica en contrastes melódicos busca en los ambientes
naturales de la juventud y la realidad expresar una manera de percibir la
vida con todos sus avatares. Temas como Caja Menor y Dr. Oga
narran situaciones cotidianas en mundos suburbanos, conocidos por todos,
pero ocultos.
Betín,
logrará explorar su mundo musical en tanto el público busque entender que
para sentir un cúmulo mayor de experiencias se debe apoyar el talento y la
fuerza de nuestros compositores y cantantes. No sólo para Tomás Betín, sino
para todos en diferentes géneros que no compiten, sólo se integran para
ofrecernos la música de la nación.
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