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Revista Flota la Prosa (Junio de 2006)

 

SU SANA FORMA DE DARNOS SU AMOR

Por Carlos Polo

Mi susodicha Susana, desdicha de mi razón, cuando se fue de su casa, en mi casa encontró un colchón. 

Tomás se atrinchera detrás de su piano, arranca el sensitivo viaje por los bordes blanco y negros que sudan las notas de un ¿folk?, quizás un rock, o a lo mejor las teclas furiosas, envenenadas, transpiran un poco de latin.

En mi cocina Tres Esquinas, en mi oficina su hoja de vida. Manzana Susana, pecado dulce de cama.

Tomás Betín es periodista de profesión, bebedor de oficio, militante de sueños, se acomoda su miopía con la mano derecha para que no se le caiga mientras toca, por arte de magia se le desvanece la timidez y enseña los dientes, porque cuando toca es un perro rabioso, un filoso colibrí que canta a las flores, al amor, ese, el carnal, el de los cuartos de hotel, de esos que no alcanzan la navidad, que divagan, que pasan como una tempestad. Tomás es un batallador de las palabras, las sabe arrullar, jugetear con ellas, incluso disparar si es preciso, un poetamúsico o viceversa, un bacán, un tranquilo,  un hijo de Charly, de Fito, Sabina, Spinetta, de las murallas, del trópico,  del Joe y Totó, Vives y Distrito, del Bullerenge, y el Chandé. Tomás es un mango biche que explota en el oído como un coctel, es resistencia y conciencia social, lírica dolida, es un viernes 13 por la tarde, lluvia resbalando con horror, la canción para Garzón.

Su sana piel de chocolate me late. Susana por no estar, está junto a mí. Susana, mojada brisa de enero. Su sana forma de darme su amor.

Betín toca desde que su tarjeta medía escasos doce, y ya armaba jaleo con el bajo, afilaba los dientes del piano, y toqueteaba la guitarra a falta de una niña. Será por su compulsión de dipsómano que su primera banda tomó por nombre Bar y graban un disco que titulan ¡Oh Gloria! Como buen iconoclasta se burla de los símbolos, en esta ocasión parodia al himno, se dan a conocer en la engallada Ca’tagena así sin r, con sus torres, sus botas y su champeta. Ésta recibe a su hijo con desconfianza por aquello de “eche Tomá y po’qué no haces otra vaina, con más sabor, po’ qué ese que cule montón de guitarras locas”. Afortunadamente la historia premia a los tercos y la canción Viernes 13, una linda crónicacuarela sobre la fatídica y triste muerte de Garzón, suena y bien por allá en la nevera: El viernes y el frío amanecían, la lluvia resbalaba con horror, la capital desierta que dormía, con sangre hubo de recibir al sol, y qué más da, si la historia se repite una vez más, si todos saben que la muerte es oficial, si todos sienten el temblor de la ciudad. Ya con algún reconocimiento en la capital y desde luego en su terruño, el Bar cierra, sus socios se van en desbandada por los derroteros de la vida, algunos al trabajo, a producir, a la rutina de las clases en la u. Betín, testarudo y con su pinta de ingeniero de sistemas con un dejo de intelectual redomado, se entrega a la ardua tarea de continuar con su maleta de sueños él solo, prosigue con su lucha, capeando entre escépticos, djs de emisoras juveniles esclavos de la payola, con la sensibilidad metida entre la marquilla de sus jeans, entre niñas comunicadoras obsesionadas con la celulitis, Ricky Martin y la boda de Brad Pitt. El pequeño guerro de los lentes no claudica y, entre mayo y abril del 2005, saca el trabajo discográfico que hoy nos ocupa, titulado Su sana forma de darme su amor, otro ecléctico paseo por los aires del jazz, el funk, un poco de aquí y de allá.

Mi suscrita Susana, cripta de mis heridas, dolor del cura y su hermana, locura y derroche de primas.

Los afectos de Tomás transitan entre Bukowski, The Beatles, Lavoe, Borges, Blades, Rimbaud, Los Stones, algo del buen Suku Afro Antillano y esto se manifiesta claramente en sus poemas musicados, en sus crónicas urbanas aguitarradas, en su festiva forma de darnos lo que lleva dentro, con toda la honestidad de sus sueños melódicos.

Lolita de escuela, peluche, corazón y esquela. Susy, Susa, Susana… perfume tibio de almohada.

Nos presenta este trabajo terminado con esfuerzo, con clase, con calidad, con huevos, con sincero atrevimiento, a todos sus amigos del Caribe, a los del Bar Quilla, a los Ca’tageneros, a los de la Santa Marta, a los colombi anos, una alternativa en este espectro saturado, sobrepoblado de tanto mamita vente pa’ ca’, menéalo, jo, jo, jo, jo, duro papi, más duro. Propuestas como las de Betín se hacen indispensables e indiscutiblemente necesarias, porque rescatan, porque refrescan.

Susana, deja vu, groupie y rock n’ roll. Susana, labios de novia de aquél. Susana, ángel caído en subida. Su sana forma de darme su amor.

Tomás abandona el teclado y con su andar parsimonioso sale al calor de Manga, preparado para el toque de esta noche.

¡Bacano viejito y pa’ lante! En hora buena pariste este regalo que hoy suena en mi reproductor de audio. ¡Buen viento y buena mar!

 

 
 
 
 

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